Los incidentes ocurrieron durante la 17° edición de la Doble Apolo, un evento emblemático en General Roca, donde los problemas más serios se concentraron en la prueba de 8 kilómetros, cerca de la subida de Colicheo. “Amigo, no hay necesidad”, expresaron algunos corredores a los jinetes que se encontraban a caballo.
Además de las agresiones, los organizadores enfrentaron la remoción de las cintas que marcaban el circuito, lo que causó confusión en muchos de los atletas que intentaban finalizar la prueba. Esta situación llevó a una reorganización de parte del recorrido para garantizar que la competencia pudiera seguir avanzando.
A pesar de los tumultos en el inicio de la carrera, la mayoría de los participantes logró completar las distancias previstas. Víctor Simonelli, ganador de la prueba de 8 kilómetros, fue uno de los primeros en relatar las dificultades causadas por la falta de señalización. “Había una protesta, nos desparramamos y no sabíamos para dónde ir porque no había señalización, pero nos guiamos y pudimos seguir”, comentó durante la transmisión oficial.
Alejandro Pellegrini, el organizador del evento, anunció que se interpondrá una denuncia judicial debido a los incidentes. Explicó que su presencia era requerida por los jinetes que detenían a los corredores. “Hubo gente a caballo que le tiró piedras a los corredores. Mañana iremos a la Justicia. Anoche nos amenazaron. Tenemos permiso municipal y de la provincia para realizar la competencia. Teníamos todo organizado para que fuera una fiesta y hoy tenemos chicos enojados porque se perdieron”, afirmó.
Pellegrini detalló que quienes estaban familiarizados con el recorrido no experimentaron problemas, a diferencia de aquellos de otras localidades. “Nos cambiaron el circuito de los 8K, pero el de 15 y 28 kilómetros no”, aclaró.
El organizador enfatizó que nunca habían enfrentado una situación de tal magnitud en las ediciones previas. “Es la primera vez que sucede un episodio de esta naturaleza. En otras ediciones hubo amenazas, pero nunca ocurrió algo así”, expresó.
Pellegrini resaltó también que el evento contaba con todas las autorizaciones necesarias y pidió que situaciones como estas no se repitan. “Tratamos de respetar la naturaleza, a los corredores, a los sponsors y a toda la gente que trabaja. Teníamos personas en el circuito que salieron con miedo. La barda es de todos”, subrayó.
“Pedimos disculpas a los corredores que fueron agredidos. Tenemos todos los permisos y los pagamos. Intentamos esquivar la zona del conflicto, pero como alambraron tuvimos que modificar el recorrido. Esto no tiene que pasar más. Todos tenemos que convivir”, concluyó.
Entre los corredores que denunciaron agresiones, Fernando Castro relató haber recibido un golpe en el área donde sucedieron los incidentes. “Vi los caballos y que algunos corredores se volvían. Pensé que esto no podía suceder y seguí. Ahí me empezaron a perseguir, me pegaron con boleadoras en la cabeza y me rompieron la remera”, compartió.
Castro intentó continuar en la competencia, aunque finalmente se vio obligado a abandonar debido a las secuelas físicas del asalto. “No me pude recuperar, me acalambré todo y en el kilómetro 10 decidí abandonar. Estoy con impotencia, pero también contento porque la carrera pudo continuar. Hay que hacer algo para poder seguir disfrutando de nuestra barda. Esto no puede pasar. Arruinaron mi carrera; entrenamos todos los días para esto”, concluyó.








