Recientemente, su estrategia se hizo evidente cuando advirtió a los inversores sobre la posibilidad de revisar las leyes favorables a su sector que pudieran implementarse durante la administración de Javier Milei. “No se entusiasmen; el peronismo va a revisar absolutamente todo”, afirmó, comentario que generó desacuerdo en diversos sectores del justicialismo.
En medio de un intento de unidad durante un homenaje a monseñor Enrique Angelelli, asesinado por la dictadura en 1976, Quintela se encontró ante la presencia de Máximo Kirchner, pero no así de Axel Kicillof, lo que evidencia las fracturas internas del partido. Además, su figura no resulta completamente confiable para las distintas facciones del PJ, ya que juega entre diferentes grupos y sus declaraciones generan cierta discordia en el ámbito político, careciendo, según varios analistas, de representatividad real.
A modo de anécdota, recordaron una promesa de renuncia en caso de que Milei triunfara en las elecciones presidenciales. “Y sigue. No se fue a ningún lado”, afirmó un dirigente peronista con ironía.
En un giro significativo, hace dos años, Quintela desafió a Cristina Kirchner al anunciar su intención de presidir el Partido Justicialista a nivel nacional, aunque posteriormente se reunió con la expresidenta. Más recientemente, en marzo, expresó su apoyo a Kicillof, calificado como “el compañero más preparado para gobernar el país”.
En su visión política, el riojano sostiene que “no hay nadie” dispuesto a enfrentarse a Milei, y busca así posicionarse como un posible candidato presidencial. Un allegado detalló que en una reunión, “el Gitano” reconoció que “podría ser nuevamente candidato” en la provincia, aunque insistió en que “no es su objetivo” por el momento. Ya comenzó a considerar nombres para impulsar como posibles sucesores, entre ellos a la diputada nacional Gabriela Pedrali, la senadora Florencia López, la vicegobernadora Teresita Madera y su hijo Jerónimo Quintela, quien preside la empresa estatal de energía, además del intendente de La Rioja, Armando Molina.
Quintela está determinado a contar con un Partido Justicialista alineado en su provincia, argumentando que para tener un peso real a nivel nacional es esencial tener su base organizada.
A pesar de que La Rioja representa menos del uno por ciento del padrón electoral nacional, el perfil de Quintela y su acceso a la única candidatura que Milei respaldó en 2023, la de Martín Menem, han captado la atención nacional. Esta figura, actual presidente de la Cámara de Diputados, obtuvo un 15,56% de los votos, aunque persisten dudas sobre su probable candidatura el año que viene.
En La Rioja, como en muchas provincias, La Libertad Avanza (LLA) carece de referentes fuertes. “Menem, si se lo pide el Presidente, bajaría nuevamente”, argumentó un miembro del partido, aunque señaló que las decisiones se tomarán en la Capital. Hasta ahora, el único candidato registrado es Felipe Álvarez, quien se postuló por Juntos por el Cambio y ha decidido reactivar su actividad política, pues considera que tanto la propuesta quintelista como las libertarias no están respondiendo a las inquietudes de la población.
La dependencia del estado por parte de los riojanos es notable, con 115 empleados públicos por cada 1000 trabajadores. Este mes se reanudarán los Bonos de Cancelación de Deuda (Bocade), conocidos como “Chachos”, que significarán una inyección de aproximadamente $4000 millones para la economía local.
La primera entrega beneficiará al personal de planta permanente y a los diversos modalidades de empleo estatal, con un esquema de pagos previsto hasta noviembre. Además, Quintela está promoviendo que el gobierno provincial asuma las deudas de los trabajadores estatales, convirtiéndolas en créditos a 12 o 18 cuotas sin intereses, y ha solicitado a la Legislatura que regule el ingreso básico como lo establece la Constitución riojana.








