La trama del intento de robo tiene un aire casi humorístico, que evocaría una película de Woody Allen. Un investigador del caso describió a la banda como “una ensalada de cacos viejos”. Los delincuentes pretendían excavar un túnel desde una ferretería adyacente para llegar a la bóveda del banco, pero ignoraban que la Superintendencia de Investigación de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense había estado siguiendo sus movimientos. Esta investigación se llevó a cabo en conjunto con la DUOF Morón de la PFA, bajo la dirección del secretario Claudio Galdi. En un giro inesperado, una alarma que activaron los puso en apuros y los obligó a abandonar el lugar sin haber concretado el robo; apenas lograron raspar el piso sin provocar el boquete que habían planeado.
Al intentar escapar en medio del caos, los delincuentes no se dieron cuenta de que la Policía Bonaerense los aguardaba a escasa distancia. Todos fueron finalmente detenidos cuando intentaban fugarse en dos camionetas. Las fuerzas de seguridad hallaron en su poder diversas armas, un considerable conjunto de herramientas, taladros y bolsas de escombro que nunca utilizaron. En un operativo posterior, se allanó la vivienda en Moreno que Maidana compartía con otro miembro de la banda, donde se encontraron un fusil FAL y una camioneta que tenía un pedido de captura.
Un aspecto aún más intrigante es la manera en que se dio a conocer dicho intento de robo. El juez Rodríguez mencionó que se recibió una “denuncia anónima” a través de un correo electrónico enviado a la casilla oficial de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado. El término que se utiliza en el argot delictivo para referirse a una delación es conocido como “soplar la bolsa”. Un detective involucrado en el caso comentó con humor que “esta fue la soplada de bolsa del año”.
El contenido del correo electrónico fue bastante detallado. Especificaba, entre otros puntos, la existencia de una organización criminal dedicada a planear robos a entidades bancarias utilizando la metodología de los “boqueteros”. El mensaje identificaba dos posibles objetivos de la banda: el Banco Provincia en Morón, lo que llevó a la intervención del Juzgado Federal N°2 de esa jurisdicción, o la sucursal ubicada en Baradero.
El correo, recibido por las autoridades el 19 de mayo pasado, se caracterizaba por un estilo que parecía el de un abogado, ya que todo estaba redactado utilizando un vocabulario jurídico. Según información de fuentes clave en la investigación, el autor del correo incluso se presentó como un abogado. Además, el denunciante anónimo incluyó los nombres de tres de los doce sospechosos, lo que se convirtió en la primera pista significativa para las investigaciones.
El primer mencionado en la lista de delaciones fue precisamente Carlos Daniel Maidana, el supuesto líder de la banda, quien años atrás también había sido un delator. ¿Podría el correo haber sido una trampa? ¿Se trataría realmente de un informante cercano a la banda? Las fuentes consultadas sostienen que fue, en efecto, un correo enviado a una casilla de forma anónima.
Mientras tanto, en los tribunales de Morón, el equipo del Juzgado Federal N°2 comenzó a indagar a la Policía Bonaerense sobre esta información. Los detectives de Delitos Complejos confirmaron que los datos eran verídicos. Así se dio inicio a una serie de verificaciones de llamadas y seguimientos encubiertos. La primera casa investigada fue la de Maidana, ubicada en la calle Estrada al 2100, en la zona de Paso del Rey.
El seguimiento de la banda continuó hasta el día anterior al intento de robo fallido. La investigación reveló que Maidana se había reunido con otros miembros de la banda en las cercanías del Banco Provincia en Baradero, específicamente en la calle Laprida. Regresaron al día siguiente, pero su plan fracasó debido a que activaron una alarma que, al parecer, desconocían por completo.








