Se oficializó el decreto 612/2026 en el Boletín Oficial, que permite a los sindicatos recibir un mayor financiamiento por parte de las empresas, representando un significativo alivio económico para los gremios.
Aunque el decreto está fechado el viernes 17, fue publicado este lunes y se establece que entra en vigencia desde esa fecha. Esto resulta relevante en caso de que alguna paritaria haya sido firmada en el transcurso.
El documento cuenta con las firmas de Javier Milei, del jefe de Gabinete Diego Santilli y de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien está a cargo formalmente de la Secretaría de Trabajo.
En esencia, el decreto establece tres puntos clave: elimina el límite del 2% que había sido estipulado en la ley para los aportes extraordinarios de las empresas a los sindicatos, define que la base de cálculo de esos aportes ya no se establece sobre los salarios convencionales, sino sobre los sueldos que incluyen adicionales fijos y mensuales, y determina que esos fondos deben tener asignaciones específicas por parte de los gremios.
El decreto establece:
ARTÍCULO 1°.- Incorpórase a continuación del tercer párrafo del artículo 6° bis del Decreto N° 199 del 15 de febrero de 1988 y sus modificatorios, el siguiente texto: “La base de cálculo prevista en el párrafo precedente comprende, además del salario básico convencional correspondiente a la categoría del trabajador, las sumas remunerativas normales y habituales de frecuencia de pago mensual de origen convencional. No integrarán la base de cálculo los conceptos que no constituyan retribuciones normales, habituales y de percepción mensual correspondientes a la categoría convencional del trabajador, tales como premios, bonos, participación en las ganancias, horas extras, sueldo anual complementario, plus vacacional, sumas no remunerativas y todo otro concepto, cualquiera fuere su naturaleza jurídica, origen o denominación, que no se abone en forma normal, habitual y mensual”.
ARTÍCULO 2°.- Las contribuciones y aportes que los empleadores se comprometan a efectuar en el marco de Convenios Colectivos de Trabajo no constituyen los aportes y contribuciones previstos en el segundo párrafo del artículo 9° de la Ley N° 14.250 (t.o. 2004) y sus modificatorias y se regirán por lo dispuesto en el artículo 9° de la Ley N° 23.551 y sus modificaciones y sus normas reglamentarias. Las contribuciones y aportes a cargo de los empleadores deberán destinarse exclusivamente a obras de carácter social, asistencial, previsional o cultural, en interés y beneficio de los trabajadores comprendidos en el ámbito de representación de la asociación sindical, y los fondos afectados a tales destinos deberán ser objeto de una administración especial, llevada y documentada por separado respecto de los demás bienes y fondos sindicales propiamente dichos, conforme lo previsto en el artículo 4° de la Reglamentación de la Ley N° 23.551 y sus modificaciones, aprobada por el Decreto N° 467 del 14 de abril de 1988 y sus modificatorias”.
La ley de Reforma Laboral fue aprobada en febrero pasado por el Congreso, y a principios de junio fue reglamentada por el Poder Ejecutivo mediante un decreto. La CGT había estado trabajando para suavizar ciertos aspectos de la norma en esa ocasión, pero sin éxito hasta el momento.
La eliminación del límite del 2% para los aportes patronales permite que un gremio y una cámara empresaria puedan negociar libremente el monto de dicho aporte, el cual deberá ser homologado por el Estado.
Estos cambios representan un revés para Federico Sturzenegger, quien había sido el promotor de los topes, aunque el decreto establece una asignación específica para esos aportes, tales como ayuda asistencial o cultural.
Las modificaciones son vistas como una señal positiva de la Casa Rosada hacia la CGT, en el inicio del proceso electoral. Las últimas maniobras políticas del Gobierno parecen estar orientadas a asegurar la reelección de Javier Milei.
Fuentes consultadas indican que la CGT ha mantenido encuentros con la mesa política del oficialismo, especialmente con Santiago Caputo y los primos Martín y Lule Menem, alineados con Karina Milei. En la mesa chica de la CGT había un firme insistencia en que la central debía mantener una línea de negociación, a pesar de criticar el modelo económico y sus resultados.
En el decreto, el Gobierno no presenta los cambios como una concesión o un cambio en su postura, sino como una mera “precisión técnica”.








