Brooke lleva una remera de Messi debajo de su chaqueta en todos los torneos. Durante una competición internacional, su entrenador del equipo de espada, José Domínguez, notó su indumentaria y le preguntó al respecto. De esa conversación surgió la idea de que Alec representara a Argentina, propuesta que rápidamente le entusiasmó.
“Eso fue hace unos años. Tuvimos que hacer muchos papeles y tardamos mucho tiempo, pero desde hace casi un año estoy tirando para Argentina. Me encanta. Elegí muy bien. El entrenador, José, es increíble, sabe demasiado de esgrima, tiene mucha experiencia y es muy amable. Los chicos son genios, nos llevamos muy bien. Tenemos edades muy distintas, pero no se nota. Ayer estuvimos jugando a las cartas durante casi cinco horas. Me encanta la pasión que tienen”, comenta, usando un español con acento inglés, pero fluido.
Brooke asegura no recordar con exactitud el momento en que nació su admiración por Messi. “Creo que nací fanático de él. Mi papá es inglés, pero su futbolista preferido es Messi también. A mí me encanta el fútbol, jugué mucho cuando era chico, ahora no puedo porque es peligroso para la esgrima, pero me encanta ver todos los partidos de Argentina. Además, yo también soy zurdo y jugué en la misma posición que Leo, no como él, pero… (Risas). Mi papá me llevó a Barcelona por mi cumpleaños de 13 años y Messi metió dos goles. No sé por qué es mi ídolo, pero cada vez que juega tengo que verlo”, explica.
¿Cuán intensa es la devoción de Alec hacia Messi? Él mismo se encarga de ilustrarla con una breve lista.
“Tengo como ocho camisetas de Messi, una de Argentina con el 19, como tres con el 10 y también una de Inter Miami, dos de Barcelona… Las voy rotando para los torneos. Para estos Juegos me traje la del 19 y una de Barcelona. Tenía una foto de él como fondo de pantalla de mi celular, pero mi novia se enojó porque no tenía una de ella, así que la cambié. No quería, pero… Y tengo también cuatro posters en el cuarto de la universidad. Uno en el techo, así que cuando me despierto, lo primero que veo es a Leo. Es un poco raro”, relata.
Además, agrega: “Sé demasiado de Messi y cuando mi mamá me preguntó si sabía que Messi nació en Rosario, le respondí, obvio. Cuando tenga un día libre quiero visitar algunos lugares, ver los murales, su casa. Es increíble que los Juegos estén tan cerca”.
Hincha del West Ham y de San Lorenzo, pues un tío apasionado del Cuervo le obsequió una camiseta cuando era pequeño, su apego por Messi también se extiende a la selección argentina. Tanto, que casi arriesgó su vida durante el partido en que Argentina eliminó a Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo de 2026.
“Estaba trabajando en Londres. Mis amigos saben que soy mitad argentino y mitad inglés. Vi el partido en un pub con unos 40 ingleses. Y yo, con la camiseta argentina puesta, lo que no fue una decisión muy inteligente porque las cosas que me dijeron no fueron lindas. Y cuando Argentina ganó, me fui rápidamente a mi casa con mi familia, que estaban celebrando con amigos y familiares argentinos. Ahí pude festejar”, cuenta entre risas.
La conexión de Alec con Argentina proviene de su madre, Marissa, quien es “re porteña”. Cuando tenía 28 años, ella se mudó a Nueva York para realizar un posgrado, donde conoció a Stephen, un inglés, y juntos se trasladaron a Londres, donde Alec y sus dos hermanos crecieron inmersos en la cultura argentina.
“Mi mamá quería que nuestra casa tuviera la cultura de su país, que a mi papá también le encanta. Ellos quieren mudarse a Argentina cuando mis hermanos más chicos terminen el colegio. Aprendí a hablar español de chiquito con mi mamá y mi abuela, que vive con nosotros y no habla inglés. Comemos comida argentina, que para mí es la mejor del mundo. Tomo mate, estuve tomando hasta hace cinco minutos. Mi casa fue siempre mayormente argentina”, relata.
Brooke empezó a practicar esgrima a los cinco años, formándose en la Escuela de Esgrima de Knightsbridge y compitiendo hasta hace poco bajo bandera británica. Alcanzó el primer puesto en el ranking mundial cadete y el séptimo en juveniles. Obtuvo oro individual y por equipos en el Campeonato de Esgrima de la Commonwealth en 2022 en categorías junior y cadetes, así como la plata individual y por equipos en el Campeonato Europeo del mismo año. Fue campeón europeo en cadetes en 2021 y subcampeón mundial junior en 2024, además de campeón por equipos en el Europeo de ese nivel del año pasado.
Actualmente, es una de las figuras prominentes en la liga universitaria de esgrima de la NCAA, compitiendo por la Universidad de Princeton, donde estudia Economía y Matemáticas.
“Las clases empezaron hace dos semanas, pero yo me perdí el inicio porque estoy aquí. Es mi último año y tengo que buscar un trabajo que me permita seguir practicando esgrima, lo que no es fácil”, dice, tras haber llegado a los octavos de final en la prueba individual de espada en estos Juegos Odesur y preparándose para competir por el oro en la modalidad por equipos masculinos.
Cuando Alec tomó la decisión de dejar de competir para Gran Bretaña, era el esgrimista número uno de ese país. En su caso, el corazón argentino predominó.
“Me gusta como se vive acá el deporte, con mucha pasión. Es mejor, incluso te hace conseguir mejores resultados. Estaba en Buenos Aires cuando Argentina ganó el Mundial y también una de las Copas Américas y fui al Obelisco a la celebración, y me encantó. Para mí es un privilegio representar a este país”, concluye.
Y añade: “Mi objetivo, y creo que el de todos en el equipo, es ganar la prueba por equipos en los Juegos Panamericanos de Lima y que el seleccionado participe en los Juegos Olímpicos de 2028. Queremos ir juntos a Los Ángeles y creo que tenemos muchas posibilidades”.








