La primera jugada ocurrió a los 27 minutos. En un encuentro en el que River no encontró su ritmo y Rosario Central aprovechó cada oportunidad, Jaminton Campaz, por la banda izquierda, desbordó y realizó un centro rasante dirigido a Giovanni Cantizano, quien aguardaba cerca del arco. Otamendi, al intentar anticipar al delantero rival para evitar un gol inminente, terminó desviando el balón hacia su propia portería, ocasionando así un autogol que abrió el marcador para el conjunto rosarino.
No obstante, la incidencia del defensor no concluyó allí. A los 35 minutos, en un momento en el que River intentaba reponerse, el árbitro sancionó un penal a favor de River, creyendo que un centro había impactado en la mano de un defensor de Rosario Central. Este fallo provocó protestas inmediatas del conjunto visitante, que defendía la inexistencia del contacto.
Tras una revisión en el VAR, se confirmó que el golpe había sido en realidad en la mano de Otamendi mientras disputaba el balón en el segundo palo. Como resultado, el penal fue anulado y el juego se reanudó, dejando a Otamendi bajo la mirada crítica al ser responsable de dos acciones que influyeron directamente en el desarrollo del partido.
Estas jugadas añadieron mayor incertidumbre a los primeros pasos de Otamendi con la camiseta de River. El defensor, campeón del mundo, se encuentra en su tercer partido tras su regreso al club, habiendo debutado con una derrota ante Barracas Central y jugando como titular en la caída contra Gimnasia, donde un gol de cabeza de Alexis Steimbach definió el encuentro.








