Frente al conocido FOMO (fear of missing out), que impulsa a estar siempre al tanto de las tendencias, emerge la tendencia opuesta: el JOMO (joy of missing out), que se traduce en el placer de omitir lo que ocurre en el ámbito digital.
Espeche señaló que la necesidad de estar informado y no quedarse atrás produce un cansancio mental presente en todas las generaciones. “Estamos tan acostumbrados a lo digital que creemos que desconectar significa simplemente no estar en las redes, pero realmente implica conectar con otra realidad: el mundo físico”, puntualizó.
El especialista destacó que la inclinación a disfrutar de la experiencia de perderse cosas está tomando cada vez más relevancia y se considera saludable. “No se trata de aislarse, sino de dejar de ser tan ‘homo mediaticus’ y comenzar a relacionarse con la vida más allá de la pantalla”, afirmó.
Espeche advirtió que el atractivo de las redes sociales puede tornarse adictivo, atrapando la atención de manera casi hipnótica. Sin embargo, enfatizó que “hay un todo ahí afuera, en la naturaleza, en la vida real”, y que la conexión genuina se produce en los encuentros presenciales: “Las verdaderas redes sociales son la silla en la vereda, saludar a los vecinos, encontrarse, salir”.
El psicólogo alertó sobre el desgaste mental que generan los estímulos constantes y la idea de que no hay vida más allá de lo digital. “Todo ocurre fuera de las redes sociales”, subrayó, instando a las personas a atreverse a disfrutar y aventurarse en la vida real.
La invitación de Espeche es a dejar de lado la compulsión por estar informado y a reconectar con lo que transcurre fuera de la pantalla, donde se encuentran las experiencias más significativas.








