Con una nueva apertura, Messi no esquivó la dura realidad económica y social de Argentina. Al ser preguntado sobre la gran movilización popular que genera el equipo, tomó un instante para pensar en el día a día de sus compatriotas. “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”, afirmó.
En este contexto, el futbolista describió la resiliencia como una parte fundamental de la identidad nacional: “Es la vida nuestra, lo que nos tocó siempre”. Por lo tanto, destacó que el principal motor del equipo en cada partido es la necesidad de devolver ese esfuerzo diario con felicidad en el campo de juego.
A sus 39 años, Messi valoró la consistencia y el compromiso de un grupo que sigue luchando en la élite del fútbol mundial. En relación a la posibilidad de alcanzar dos finales consecutivas, expresó: “Poder regalarle todo este tipo de alegría a ellos, poder estar en una final del mundo una vez más… hoy conseguimos algo impresionante”.
“Es estar hasta el último día una vez más, jugar una final del mundo y mantenernos entre los mejores dos otra vez. Venimos siendo los mejores durante estos últimos cuatro años”, añadió el máximo goleador de la historia de los mundiales.
“Hoy volvimos a demostrar que nadie nos regaló nada y que todo lo que conseguimos es adentro de la cancha”, concluyó Messi, en alusión a las críticas que recibió el equipo a lo largo del torneo.








