El piloto brasileño, tres veces campeón del mundo, es considerado por muchos expertos como uno de los mejores de la historia y se le conoce con el título de ‘Rey de Mónaco’, gracias a un récord que permanece inquebrantable.
Senna logró conquistar la victoria en seis ediciones del Gran Premio en las calles del Principado, un número que ningún otro piloto ha podido igualar hasta la fecha.
El lazo especial que unía al brasileño con Mónaco se formó incluso antes de su primera victoria en este emblemático circuito. En 1984, durante el Gran Premio, Senna corría para Toleman-Hart, un equipo que solía ocupar las últimas posiciones de la parrilla.
En medio de una intensa lluvia que complicó el desempeño de los autos más competitivos, comenzó la carrera desde la 13ª posición, protagonizando una impresionante remontada por las angostas calles monegascas. A medida que avanzaba, fue superando rivales hasta llegar al segundo lugar, justo detrás del francés Alain Prost, quien lideraba con un McLaren muy superior.
La prueba fue finalmente interrumpida por las adversas condiciones climáticas cuando Senna se acercaba al líder. Aunque no consiguió el triunfo, ese segundo puesto se recuerda como una de las actuaciones más memorables en la historia de Mónaco.
A partir de 1987, el brasileño inició una racha que aún no ha sido igualada. Su primer triunfo en Mónaco se produjo ese año, cuando corría para Lotus-Honda. Tras clasificar en la segunda posición, aprovechó un inconveniente de Nigel Mansell para alzarse con la victoria, marcando el comienzo de su reinado en el Principado.
El año siguiente, a punto estuvo de lograr una actuación aún más impactante en 1988. Ya como parte de McLaren, tenía casi 50 segundos de ventaja sobre Alain Prost cuando cometió un error y chocó, quedando fuera de la carrera. Esa frustración se convertiría en revancha en 1989, que es considerada por especialistas como una de sus mejores gestas.
Senna obtuvo la pole position y dominó de principio a fin, cruzando la meta con 52 segundos de ventaja sobre Prost, algo extraordinario para la época. Su conexión con el circuito por excelencia se reafirmó.
Logró victorias también en 1990 y 1991, mostrando una superioridad notable sobre sus rivales, y consolidando su estatus como favorito cada vez que la Fórmula 1 llegaba a Montecarlo.
Una de las victorias más memorables de Senna en Mónaco se produjo en 1992. Nigel Mansell lideraba con su poderoso Williams, pero un inesperado pit stop lo sacó de la contienda. Senna tomó el mando y, a pesar de ser presionado ferozmente por Mansell, utilizó su experiencia para blindar cada hueco y retener la primera posición hasta la línea de meta.
Esta defensa es considerada una de las más destacadas en la historia de la Fórmula 1.
La sexta y última victoria de Senna llegó en 1993. Pese a contar con un McLaren menos competitivo que los Williams de Alain Prost y Damon Hill, el piloto brasileño supo aprovechar los problemas de sus oponentes y firmó otra actuación brillante.
Este triunfo le permitió alcanzar seis victorias en el Principado, estableciendo un récord que perdura más de tres décadas después. Un año más tarde, en 1994, durante el Gran Premio de San Marino en Imola, Senna perdió la vida en un trágico incidente.
El legado de Ayrton Senna en Montecarlo, sin embargo, continúa intacto, y su récord en el Gran Premio de Mónaco lo consagra como el indiscutido ‘Rey de Mónaco’.








