Nimo explicó que su remoción había sido previamente consensuada con el Gobierno. Afirmó que la razón detrás de su salida se debía a que ya no se “sentía cómodo en la dinámica de la embajada” debido a “visiones distintas” que tenía con el embajador en relación al gasto y su eficacia. Además, aseguró que regresará al país para “seguir apoyando el proyecto de Milei”.
El artículo 1 del decreto, firmado por el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía Luis Caputo, establece: “Dispónese el cese del abogado Marcelo Alejandro Nimo como Agregado Especializado en el Área de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional en la Embajada de Argentina ante el Reino de España”.
La normativa indica que la decisión busca “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento de la mencionada representación de Argentina en el exterior”.
El ex funcionario, por su parte, aún no ha realizado declaraciones oficiales sobre su destitución, aunque continúa publicando mensajes en apoyo al Presidente. Según sus comentarios, emitirá un comunicado en breve. En cuanto a su retorno a Argentina, el ex concejal de Avellaneda por Pro no descartó postularse como candidato por La Libertad Avanza en su municipio natal el próximo año. “Esto aún no se ha conversado. Hablé con el Presidente para agradecerle la experiencia en este cargo y ponerme a disposición”, agregó.
Durante meses, Nimo había estado involucrado en una tensa interna en la embajada de Madrid. En abril, denunció públicamente que el embajador argentino, Wenceslao Bunge, le había retirado su despacho de forma arbitraria. “Por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho (la oficina) en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Milei”, refirió entonces, identificándose como discípulo del economista español Jesús Huerta de Soto.
En esa misma declaración, Nimo consideró la decisión como una “agresión” y volvió a criticar al embajador. “Me preocupa la falta de compromiso de Bunge con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que postula nuestro Presidente. En ese aspecto, creo que no está en sintonía, y en varias ocasiones que traté de presentarle un plan para reducir notablemente el gasto de la embajada se negó incluso a recibirme”, comentó.
Nimo también había manifestado su descontento con Milei, al considerar que la embajada no lo integraba en el trabajo diario, lo que le dificultaba desempeñar plenamente sus funciones. Su cercanía con Huerta Soto y su influencia en la embajada lo habían posicionado el año pasado como un candidato fuerte para asumir como embajador, hasta que finalmente se eligió a Bunge.
La convivencia en la representación diplomática ya presentaba problemas durante los últimos meses de la gestión del anterior embajador, Roberto Bosch, quien fue removido a fines de 2024. Funcionarios y empleados que fueron consultados en su momento señalaban un ambiente laboral difícil.
Nimo, quien no es diplomático de carrera, tiene 46 años, fue concejal de Avellaneda y presidió Pro en ese distrito. Los libertarios españoles, que mantienen contacto semanal con el Presidente a través de WhatsApp, consideraban a Nimo uno de los principales enlaces con el Gobierno argentino.
En una entrevista anterior, Nimo criticó las condiciones laborales de los diplomáticos en el contexto económico argentino, afirmando: “No quiero residencia, tres mucamas, dos choferes, un palacio, custodia. Quiero ser un embajador moderno, que use su auto y viva en su casa.”








