El ex ejecutivo afirmó ser responsable de “los pagos a Roberto Baratta por unos 900.000, 1.000.000 de dólares” y validó que las anotaciones de Oscar Centeno, ex chofer de Baratta, “eran correctas” en relación a las fechas de los pagos que él realizó en un área sin cámaras en el edificio de la empresa. “Las entregas ascensían a cerca de un millón de dólares” y agregó que se hicieron “en pesos”, lo que generaba descontento en Baratta, siendo realizadas en 2008.
Con 80 años y bajo juramento, Zabaleta tomó el estrado ante el Tribunal Oral Federal 7, compuesto por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli. El contador, quien fue arrestado en 2018 por orden del juez federal Claudio Bonadio, eligió colaborar con la investigación y reiteró su testimonio dado previamente en calidad de arrepentido.
La situación de un imputado colaborador que fue sobreseído y citado a testificar fue considerada por algunas defensas como “inédito”, destacando Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Baratta, al mencionar que se les impedía “confrontar los dichos contradictorios de un testigo que fue arrepentido y sobreseído en esta causa, vulnerando el derecho de defensa”.
Zabaleta fue propuesto como testigo por el Ministerio Público Fiscal, que en este caso fue representado por Fabiana León, quien inició el interrogatorio. El ex gerente administrativo de la empresa relató que se sumó a la compañía antes de graduarse y que todo lo que realizó para la familia Rocca fue por la confianza que depositaron en él. Con Paolo Rocca, “jamás hablé de Tenaris, ni de Techint Argentina, ni de otras compañías, solo tratábamos temas personales”.
Durante su declaración, Zabaleta indicó que conoció del caso Cuadernos cuando se hizo público y posteriormente cuando fue detenido. En ese momento se le indicó que había entregado pagos a Baratta en seis ocasiones. Recordó que en una de las ocasiones Baratta le solicitó que no lo viera nadie, por lo que él lo hacía entrar al auto para entregarle el paquete, asegurando que el chofer no estaba cerca.
El ex ejecutivo mencionó que Baratta llegaba en un Toyota Corolla. Al ser interrogado sobre si había recibido instrucciones para entregar esos paquetes, confirmó que “sí, Luis Betnaza me indicó que lo hiciera”. Betnaza era el Director de Relaciones Institucionales de Techint. Zabaleta explicó que cada entrega se realizaba en pesos, aunque el monto total que debía ser de cerca de 900.000 a 1.000.000 de dólares, conforme indicaciones de Betnaza.
La fiscal León le consultó si las fechas que figuran en los cuadernos de Centeno eran correctas, a lo que Zabaleta admitió que coincidían con las entregas. Describió que las entregas se realizaban en el segundo subsuelo del Edificio Catalinas, donde él hacía subir a Baratta al auto para entregar el paquete, asegurando que no había cámaras en ese lugar.
En una declaración previa en Comodoro Py, Zabaleta refirió no haber sentido ninguna presión por parte del fiscal o del juez, limitándose a ser consultado sobre su disposición a acogerse a la figura de imputado colaborador.
Al recordar una conversación con Baratta, Zabaleta mencionó que él le explicó que no podría realizar entregas en dólares, lo que provocó el malestar del ex funcionario, quien advirtió sobre un posible corte de gas en la sede de Campana. El ex ejecutivo consideró que, a pesar de no sentirse intimidado, las expresiones de Baratta podían considerarse presiones.
Finalmente, cuando Zabaleta y otros ex ejecutivos de Techint fueron sobreseídos, se argumentó que los pagos a ex funcionarios del Ministerio de Planificación Federal no se inscribieron en un esquema común de coimas, sino que respondieron a una situación de emergencia relacionada con el conflicto de la compañía en Venezuela, donde se convocó al gobierno de Cristina Kirchner para ayudar humanitariamente a repatriar a trabajadores en riesgo debido a la expropiación de la siderúrgica Sidor.








