En el sitio oficial de la marca que viste a la selección, la disponibilidad de talles es limitada. Solo queda una talla XS del modelo alternativo, utilizado la semana pasada por la ‘Scaloneta’ en su encuentro contra Inglaterra. El modelo de manga larga solo está disponible en talla S. En la versión titular, tanto para los jugadores fabricada en Tailandia como la versión hincha producida localmente, aún hay algunas existencias, aunque se advierte en la tienda online: “¡Tendencia! Este artículo tiene una alta demanda en este momento.” La marca no emitió declaraciones sobre este asunto.
En la competencia comercial por la indumentaria mundialista, la marca mencionada ha triunfado sobre su rival, al patrocinar a 14 selecciones, mientras que “N” lo hizo con 12. El día de la final, ambas selecciones que compiten estarán vestidas por la misma marca.
Aunque no se compartieron proyecciones de ventas globales, la compañía reveló que, al finalizar el primer trimestre, obtuvo aproximadamente 250 millones de euros en ventas de productos relacionados con la Copa del Mundo durante los meses de enero a marzo. Se espera que esta cifra se repita en el segundo trimestre con el torneo en curso.
Las cadenas deportivas han informado que, por el momento, no hay faltantes de camisetas y están trabajando para reponer la mercancía rápidamente conforme aumenta la demanda. Este aspecto es monitoreado de cerca por la marca, que reconoce que podría haber problemas similares a los que surgieron durante el Mundial de Qatar 2022, cuando la demanda superó su capacidad de producción.
En junio, una de las cadenas reportó un incremento del 360% en la venta de camisetas en comparación con mayo. El mes pasado, vendió casi el mismo número de camisetas (34.521) que en los primeros cinco meses del año (35.398), destacándose en su sitio como uno de los ‘productos más buscados del Mundial’.
“Quedan algunas, muy pocas. Si Argentina logra hacer historia el domingo, es probable que se detenga la venta. Habrá dos o tres días más de impulso”, anticipó un representante de la cadena, aclarando que la marca ha estado entregando cantidades limitadas de productos de la línea AFA.
Otro directivo de una cadena también afirmó que han logrado reponer stock, especialmente de camisetas tras el partido contra Inglaterra, que habían tenido gran demanda. Se observó que, a diferencia del anterior Mundial, hay un mayor stock disponible, incluyendo una amplia gama de productos complementarios relacionados con los jugadores y el director técnico, generando, sin embargo, algunos quiebres de stock debido a una demanda inesperada.
El fenómeno de ventas también se está expandiendo en plataformas digitales, donde se registraron más de 53.461 búsquedas de camisetas en la plataforma de e-commerce más popular en el país. En otra plataforma similar, el pico de búsquedas ocurrió durante el partido inaugural, destacándose la camiseta como el artículo más popular. Las compras relacionadas con fútbol han crecido un 47% en órdenes y un 35% en unidades, con un ticket promedio cercano a los $165.800.
El auge de ventas no solo se limita al país, ya que en otros mercados también se ha notado esta tendencia. Sin embargo, el aumento del contrabando ha llevado a un incremento en la venta de camisetas falsificadas, con más del 70% de las camisetas en las calles siendo copias, disponibles a precios que rondan los $40.000, menos de una tercera parte del precio de las originales, que comienzan desde los $140.000.
Para hacer frente a este problema, la mencionada plataforma de e-commerce ha establecido una colaboración con la FIFA para combatir la falsificación y la piratearía digital en América Latina, removiendo publicaciones que infrinjan derechos de propiedad intelectual. En mayo, se registraron 105 búsquedas por minuto de artículos relacionados en la región.
Recientemente, en un evento organizado por la Cámara Argentina de Comercio, un directivo de la marca destacó que la venta de productos falsificados en las calles de Buenos Aires ha aumentado un 6,5% en el último año, observando cómo muchos quioscos se han transformado en “showrooms” de mercancías ilegales.








