La traumática experiencia en Rusia había dejado cicatrices tanto dentro como fuera de la cancha, con un grupo de futbolistas que acumulaban frustraciones. Sin embargo, el contacto con Scaloni y Aimar iluminó el panorama; “Se puso contento, se empezó a reír porque era un momento que él no se esperaba. Lo dijimos con naturalidad: ‘Vamos a dirigir estos dos partidos, luego se verá’, pero necesitamos que lo sepas. La idea es que jueguen la mayor cantidad de chicos posibles, porque son seis partidos y el próximo entrenador podrá decidir basado en lo que se vio. Todo muy claro”, recordó años después Scaloni. Ese momento marcó el inicio del camino hacia el Mundial de Qatar, aunque el recorrido estaría repleto de desafíos.
Antes de Scaloni, el primero que dirigió a Messi en la selección fue José Pekerman, con quien había establecido una relación histórica desde las selecciones juveniles. Posteriormente, fue guiado por Alfio Basile, Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella, Gerardo Martino, Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli, y nuevamente Scaloni.
José Pekerman fue elegido por Julio Grondona para conducir el proceso hacia el Mundial de Alemania 2006, donde Messi debutó. En aquel torneo, Pekerman se mostró realista con Messi: “Mirá, yo sé que tenés mucha capacidad. Vos vas a ser el mejor jugador del mundo, pero este Mundial no va a ser el tuyo. Acá hay grandes figuras, el equipo está consolidado. Serás parte del equipo según la situación de los partidos, pero te servirá para aprender”. Estas palabras, compartidas por Cristian Grosso, reflejan la visión del entrenador sobre la joven promesa.
El tiempo le dio la razón a Pekerman, aunque años después, reflexionó: “Me dolió mucho que el día del famoso partido con Alemania no entrara, pero la realidad es que había jugadores impresionantes que se quedaron en el banco, como Saviola o Aimar”. Pekerman defendió su elección, resaltando la competitividad del grupo y que Messi era, por supuesto, el futuro, aunque debía ir a su ritmo. “Decidí que él jugara en su primer Mundial, porque a su edad había tenido dificultades en la Sub 20”, explicó Pekerman.
A pesar de no haber jugado en aquel partido decisivo, Messi siempre mostró respeto y gratitud hacia Pekerman, destacando: “A Pekerman, a quien siempre le voy a agradecer darme la oportunidad de debutar en un Mundial”. En contraste, con Alfio Basile, no hubo una relación cercana. Una derrota en 2008, cuando Chile venció a Argentina 1-0 por eliminatorias, marcó el quiebre del segundo ciclo de Basile.
En febrero de 2022, el exentrenador recordó a Messi y su debut en la selección: “Cuando él comenzó conmigo, había un equipazo. Me acuerdo de la Copa América de Venezuela (2007). Todo indicaba que íbamos a ser campeones, pero ante Brasil en la final salió todo mal”. Refiriéndose a Messi, agregó: “Él no hablaba mucho, quería que manejara la cancha, pero era un niño con un carácter distinto. Hoy por hoy, es un gran líder”.
Durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, Messi estaba bajo las órdenes de Sergio Batista, pero Maradona realizó un viaje breve como embajador para darle algunos consejos. En ese torneo, el equipo fue eliminado en cuartos de final del Mundial de Sudáfrica por Alemania, algo que dejó una marca en la historia del fútbol argentino.
Meses después, Messi manifestó su admiración por Maradona: “Para nosotros, los argentinos, Diego siempre será nuestro máximo ídolo. A pesar de no haberlo visto jugar en vivo, su legado es infinito”. Tras el emocionante encuentro ante Inglaterra en el último Mundial, Messi expresó: “El Diego desde arriba debe estar disfrutando, porque para él era un día especial”.
En su breve paso como seleccionador, Sergio Batista solo dirigió 17 partidos. Las tensiones surgieron en la Copa América 2011 cuando el ambiente se tornó complicado debido a la inclusión de un jugador no querido por algunos. Cuando Alejandro Sabella asumió, el plantel recuperó la armonía y se mostró más compacto tácticamente, logrando llegar a la final del Mundial 2014. Messi reflexionó sobre esta etapa: “La época que más disfruté fue con Alejandro. A pesar de que comenzamos mal, al empezar a ganar fue algo espectacular. Terminamos en la final, fue una de las mejores épocas”.
Gerardo Martino, quien estuvo al mando de la selección por 29 partidos, logró llevar al equipo a dos finales de Copa América (2015 y 2016), pero ambas derrotas ante Chile dejaron huellas en Messi; se sintió frustrado, al entender que su destino estaba marcado por sus circunstancias tanto en el club como en la selección. Curiosamente, Martino también dirigió a Messi en el Barcelona y en el Inter Miami, siendo el único en haberlo hecho en tres equipos.
En 2018, Martino fue consultado sobre la presunta influencia de Messi en el armado de equipos, argumentando que eran mitos que se habían construido: “El mito se creó, hay quienes lo mencionan, pero los hechos desmienten eso”, dijo. Posteriormente, tras los éxitos en Miami, Martino reveló: “Cuando hablamos del Barcelona y de la selección argentina, a Messi no le quedó nada pendiente, pero para mí sí quedaron muchas cuentas por saldar”.
El ciclo de Edgardo Bauza apenas duró ocho partidos, transcurrió sin conexión. Algo similar ocurrió con Jorge Sampaoli, quien logró llevar una relación tensa y compleja con Messi. Tras un famoso encuentro, Sampaoli decía: “Si él está bien, el equipo será más suyo que mío”, y prosiguió en su alabanza hacia Messi durante su gestión, aunque la cercanía fue escasa.
El clima en la selección bajo la dirección de Sampaoli fue difícil, culminando con un final abrupto. Sampaoli reconoció: “Fue un proceso complicado. Se esperaba un cambio en el fútbol argentino, y no sucedió. En algunos casos, me equivoqué”. Messi, por su parte, se vio atrapado en la situación: “Me dijeron que yo era importante, pero nunca lo sentí en la cancha”.
Di María también expresó su desencanto respecto a Sampaoli: “Inicié bien, pero luego todo se tornó adverso. No recibí explicaciones de su parte en varios momentos”. En una entrevista posterior, Sampaoli reflexionó: “Hoy haría las cosas de otra manera. A veces errás más de lo que acertás. No solucionamos lo que pasaba en el vestuario”.
Con Scaloni, Messi logró forjar un vínculo que llevó al equipo a alcanzar la gloria, adjudicándose cuatro títulos y llegando a otra final en 2026. La Copa América 2019 fue fundamental, aunque no se alzaron con el trofeo. Aquel torneo generó una cohesión grupal y el equipo salió fortalecido. Scaloni, desde el comienzo, dejó en claro: “Si Messi está bien, va a jugar siempre”.
La historia posterior es bien conocida: haber llegado a una nueva final, con Messi en el nivel que está y convirtiéndose en campeón del mundo a los 39 años, es un legado notable. Scaloni enfatizó en la importancia del recorrido: “Es increíble valorar lo que hizo Messi y el impacto que ha tenido en este equipo. Es una leyenda del fútbol”. También destacó que la figura del 10 trasciende los títulos: “No hacía falta que Messi ganara un Mundial para ser considerado uno de los grandes o el más grande de todos”.
La trayectoria de Messi en la selección argentina ha estado marcada por relaciones complejas y diversas, que han forjado no solo su carrera, sino también la identidad del fútbol nacional en las últimas décadas.








