No obstante, estas ganancias son considerablemente inferiores a la inflación local, que se estima en un 18% para los primeros siete meses de 2026, lo que obliga a reconsiderar las estrategias de inversión.
En la actualidad, el Merval se encuentra en la zona de 3.300.000 puntos en pesos, a solo un 3% del récord nominal intradiario de 3.395.937 puntos alcanzado el 22 de julio; sin embargo, en dólares, el Merval se sitúa en 2.100 puntos, lo que sugiere un margen de subida del 14% para igualar el máximo de 2.386 puntos en “contado con liquidación”, registrado el 9 de enero de 2025.
Se plantea la interrogante sobre la existencia de un potencial de alza para los activos financieros argentinos de cara al cierre del año. Inicialmente, las valoraciones locales dependerán de lo que ocurra en el exterior, además de los factores internos.
Existen, además, elementos locales significativos que podrían impulsar las acciones argentinas. “Hacia adelante, el mercado seguirá enfocado en las fluctuaciones internacionales, pero también en los fundamentos internos y en diversos aspectos que afectarán la percepción social, elementos que cobrarán mayor importancia a medida que nos acerquemos al ciclo electoral de 2027”, señaló un economista.
“En este contexto, el Merval en ‘contado con liquidación’ fluctuó entre USD 2.040 y USD 2.150. La mejora en la calificación de Moody’s impulsó el rally inicial, mientras que dos factores locales complicaron el panorama: el mal desempeño del Índice de Confianza del Consumidor de julio y la inclusión de Argentina en un paquete de aranceles del 10% de la Sección 301, que añaden presión sobre el clima de inversión. Por otra parte, el MLC tocó por primera vez el umbral psicológico de $1.500, y el Banco Central rompió una racha de 135 jornadas consecutivas comprando dólares”, se indicó en un informe.
Un experto en inversiones sugirió que “el verdadero desafío financiero se presentará en 2027, cuando coincidan importantes vencimientos en dólares con las elecciones presidenciales. Estrategias como el bono dual y las colocaciones del Bonar 2029 buscan extender los plazos para afrontar dichos compromisos”.
Con el índice de riesgo país situándose en un rango de 400 a 450 puntos, acceder al mercado internacional dilata los costos. Se considera crucial observar la zona de 300 a 350 puntos, acompañada por una mayor acumulación de reservas. Los sucesos del segundo semestre de 2026 serán determinantes para que 2027 se configure como un año manejable y no de tensión financiera.
Otro analista advirtió que en los años electorales suele haber un aumento en el interés por la dolarización de carteras, y mencionó que en septiembre de 2025, los inversores compraron más de USD 5.000 millones en el mercado cambiario antes de las elecciones.
Con este panorama, se ha observado que el Gobierno intentó anticiparse al presentar un plan financiero que satisface prácticamente las necesidades de financiamiento de 2026 y 2027 sin depender de emisiones internacionales. Sin embargo, la intensidad de la dolarización dependerá en gran medida de cómo el mercado evalúe la continuidad del programa económico y el perfil de los candidatos para las elecciones de 2027.
Otro especialista opinó que para garantizar la estabilidad fiscal y las reformas vinculadas, es vital que se mantenga el consenso en torno a las leyes vigentes a través de una posible transición de gobierno. Destacó, además, que las elecciones de 2027 serán un punto crítico donde la certeza se interrumpe y el mercado ajusta precios, lo que se ve reflejado en la curva de bonos.
Un analista de mercados expresó que un incremento inesperado en las tasas de interés de la Reserva Federal podría ocasionar una caída en los bonos argentinos y un repunte en el índice de riesgo país. Este movimiento sería propiciado por el aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. y una creciente renuencia de los inversores a asumir riesgos en mercados emergentes.
Se prevé que el ajuste podría ser moderado si se limita a un aumento de 25 puntos básicos, aunque el impacto sería más severo si se anticipa un ciclo monetario más restrictivo. Para el Banco Central argentino, una Reserva Federal más estricta podría complicar la acumulación de reservas, pero no lo detendría automáticamente. Un dólar más fuerte a nivel global podría reducir el ingreso de capitales y aumentar la demanda local de coberturas, según opinó un analista.
Asimismo, otros analistas consideraron que el escenario para un aumento en la tasa de política monetaria de la Reserva Federal se está consolidando ante la presión en los precios del petróleo y una inflación que no logra estabilizarse en torno al 2%. El mercado ya descuenta un incremento de 25 puntos básicos para septiembre y otro similar para marzo de 2027.
Finalmente, los analistas subrayaron que el índice de riesgo país se sitúa en 440 puntos básicos, presionando a los bonos; cualquier variación en las cotizaciones del crudo puede afectar sustancialmente los mercados y es un factor a monitorear.








