Tras el vencimiento de la concesión del hostal en mayo de 1989, el terreno quedó deshabitado y en estado de abandono durante más de tres décadas. Sin embargo, hace tres años, el gobierno de la ciudad decidió convocar a una licitación para su recuperación. Agustín Schlesinger, emprendedor y director creativo de Avant Garten, se sintió atraído por el potencial de este espacio desolado. Al ingresar por primera vez, se encontró con un lugar devastado: techos deteriorados, vegetación descontrolada, escombros y objetos olvidados, como camiones de bomberos y la proa de un barco. “Más que un espacio para habitar, parecía un depósito olvidado”, recordó Schlesinger.
Su equipo fue seleccionado para llevar a cabo el proyecto Casa Futuro, que busca combinar la gastronomía local, la cultura y el encuentro, en perfecta armonía con el entorno. “La idea era crear un espacio que incluyera diversas disciplinas y donde sucedieran actividades representativas de nuestra identidad”, precisó el director del proyecto.
La obra de recuperación tomó más de un año. Se renovaron instalaciones eléctricas y pluviales, se restauraron carpinterías de hierro y se incorporaron materiales como madera de laurel, iluminación LED y sistemas de aislamiento. Vale destacar que el diseño se centró en la recuperación y conservación en lugar de simplemente reemplazar, respetando la estructura original del edificio, incluido un invernadero que fue restaurado en lugar de demolido.
Schlesinger describió el proceso como casi artesanal, con ciertas partes que requirieron una reconstrucción completa. Además, había que adaptar el espacio para que soportara un alto volumen de visitantes sin perder su esencia. “El desafío fue integrar elementos técnicos sin dañar la estética ni el carácter del lugar”, afirmó.
El diseño exterior se formuló a partir del diagnóstico inicial de la falta de circulación en el espacio, que se percibía bloqueado. Para solucionarlo, se incorporaron más de 4200 especies vegetales nativas y adaptadas, creando senderos y diferentes áreas como huertas, un mercado orgánico y una zona para observar el lago. “El objetivo fue hacer que, a pesar del tránsito constante de personas, el espacio mantuviera rincones íntimos y sorprendentes”, explicó.
La elección de usar plantas nativas no fue superficial, sino que orientó la estrategia hacia la recuperación del ecosistema local, contribuyendo a la biodiversidad y la resiliencia del lugar. Schlesinger resaltó que recuperar este espacio dentro del sistema de parques de Thays requería una constante negociación con el entorno e historia, lo que implicó un cuidadoso proceso de revisión y adaptación de las ideas iniciales.
Actualmente, Casa Futuro alberga un ecosistema de emprendedores que incluye una carnicería, un café de especialidad, una panadería artesanal y un local dedicado a vinos de pequeños productores, todos seleccionados por su compromiso con la producción responsable.
La dimensión educativa también se manifiesta en su programación diaria que abarca talleres, clases de yoga y encuentros con la Universidad de Buenos Aires, junto a una huerta educativa gestionada por una ONG de educación ambiental.
Finalmente, el espacio ha sido escenario de eventos como el TEDx Río de la Plata. La respuesta de la comunidad ha sido positiva, superando las expectativas. “Al principio había curiosidad y dudas tras tantos años de abandono, pero ahora los vecinos consideran a Casa Futuro como parte de su vida diaria”, concluyó Schlesinger. El lugar se ha transformado en un punto de encuentro intergeneracional, consolidándose como un nuevo centro de convivencia en la ciudad.








