Las cifras son elocuentes: en los últimos cuatro años, la población carcelaria mayor de 50 años ha crecido un 19,1 por ciento en las prisiones federales, según datos oficiales a los que se tuvo acceso. Este aumento no solo es respaldado por datos oficiales, sino que también es constatado en la realidad cotidiana. Los delincuentes de mayor edad están asumiendo un protagonismo notable en asaltos de alto impacto.
El componente etario también se refleja en el estilo de los delitos. El asalto a la sucursal en la provincia fue un plan meticulosamente elaborado, lejos de ser un robo impulsivo. Se requirió una extensa preparación, utilizando herramientas y vehículos, con un plan audaz que incluía perforar el suelo desde una ferretería hasta la bóveda en la calle Laprida. Sin embargo, los delincuentes ignoraban que, poco más de un mes antes de su captura, un supuesto abogado había revelado información sobre ellos mediante un mensaje anónimo a las autoridades de la Policía Bonaerense.
El informante entregó tres nombres a la fuerza. Uno de ellos era Carlos Maidana, un ex policía federal que fue encontrado en su camioneta con dos pistolas y en compañía de una mujer, 32 años menor, que admitió ser prostituta. Además, escondía un fusil FAL y otro vehículo robado en su refugio en Moreno. Maidana, de 59 años, tiene un historial con causas y condenas por amenazas y tenencia ilegal de armas.
Entre los detenidos también se halló a Horacio Egidio Couto, un entrerriano de 65 años, que se encontraba junto a otros siete acusados en una camioneta mientras intentaban escapar. Aunque se presenta como empresario textil, su historial delictivo incluye una condena previa a cinco años por robo en banda.
Otro de los sospechosos, Wilmar Antonio Pedraja, un uruguayo de 53 años, estaba involucrado en la misma operación. Los tres se encuentran actualmente en prisión, siguiendo las decisiones del juez Jorge Rodríguez tras una investigación liderada por el secretario Claudio Galdi.
La situación no es aislada. Julio Esteban Baldes, conocido como “El Chino”, fue arrestado en marzo bajo la acusación de dirigir una banda de falsos policías dedicados a asaltos. Con antecedentes por robo en 2001 y 2007, estuvo recluido en el penal de Gorina por otro robo en banda. En la actualidad, Baldes tiene 58 años.
La semana pasada, también se detuvo en Pergamino a una banda que había asaltado una joyería en Córdoba, con un integrante de 56 años.
Aunque cinco casos no son suficientes para hablar de una tendencia, las cifras del sistema penitenciario nacional sugieren lo contrario. En el Servicio Penitenciario Federal, los presos de más de 50 años han aumentado un 19,1 por ciento en los últimos cuatro años, alcanzando los 1,831 internos para 2026. Esto representa un 14 por ciento de los 12 mil internos bajo la jurisdicción del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Las estadísticas más recientes del Sistema Nacional de Ejecución de la Pena indican que los detenidos mayores de 45 años representan el 21% de la población carcelaria total de 120 mil a nivel nacional. En el informe anterior, esta cifra era del 20% de una población de 111 mil.
La situación en el Servicio Penitenciario Bonaerense, el mayor sistema carcelario del país con cerca de 65 mil internos, es similar. Entre 2025 y 2026, se registraron 2,733 nuevos internos mayores de 50 años ingresando a sus cárceles y alcaidías. En 2024, el 13% de los 55 mil internos era mayor de 45 años.
La pregunta que se plantea es: ¿qué explica este fenómeno? Un funcionario del sistema provincial, con cierta ironía, dijo: “Es la crisis, amigo”. Para un criminal, cumplir 50 años se convierte en una etapa crucial. Esta edad puede ser aceptable para estafadores o ladrones de guante blanco, pero no es común para quienes operan con violencia. En el ambiente delictivo, llegar a viejito es casi un mito.
Muchos terminan cayendo presionados por la ley. Otros experimentan problemas de salud prematuros. Un veteran del crimen, que acaba de salir de prisión tras cumplir su tercera condena, comentó con humor: “Vivimos en años de perros. ¡Mirá cómo estoy! No tengo ni 55 y ya estoy hecho polvo! Llega un momento en que no conoces otra vida, que ya no sabes a dónde ir, excepto con tu banda.”








