En este informe se realizó un ajuste de las previsiones del World Economic Outlook (WEO), que fueron presentadas en la Asamblea de Primavera del FMI hace tres meses. Aunque el crecimiento proyectado para Argentina no ha cambiado, persiste la incertidumbre sobre cómo afectará a la economía global la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
En abril, durante la fase más intensa del conflicto, el FMI redujo su expectativa de crecimiento del PBI argentino de un 4% estimado en enero a un 3,5%. Sin embargo, Argentina se sigue posicionando como una de las economías que más crecerá en la región.
De acuerdo con el reportaje, las proyecciones para Argentina permanecen sin cambios desde abril y desde la finalización del artículo cuatro y la segunda revisión del programa en mayo. La actividad económica creció un 0,7% en el primer trimestre y se espera que el impulso se mantenga y se acelere durante el resto del año, impulsado por las exportaciones primarias y la recuperación de la inversión y la construcción. “La desinflación se ha reanudado y se espera que continúe de manera gradual, alcanzando un 25% para finales de 2026”, comentó un funcionario del FMI durante la presentación en Washington.
Sobre la caída adicional de la inflación, se añadió que la política fiscal restrictiva y las mejoras en el marco monetario deberían facilitar que la inflación converja hacia un solo dígito para finales de 2028. Asimismo, se destacó que el aumento temporal de la inflación fue impulsado por los precios elevados de la energía, pero se anticipa que la reducción de los precios del petróleo contribuirá al proceso de desinflación.
El presidente Javier Milei también hizo referencia al índice de inflación que se espera que el INDEC publique en los próximos días, señalando que si se ubica alrededor del 2% o ligeramente por debajo de ese valor, sería una excelente noticia. Destacó su plan económico de no emitir divisas para lograr el objetivo de reducir la inflación.
Un informe anterior del FMI ya había estimado que la inflación a fin de año rondaría el 25%, con un promedio de 30,4%, muy por encima del promedio de 16,4% que se proyectaba para 2026 el año pasado.
En su análisis, el FMI mencionó que el impacto de la guerra varía significativamente dependiendo de la exposición de cada país al conflicto y su posición en la cadena de valor tecnológica. Los exportadores de energía que no están en zonas de conflicto presentan términos de intercambio favorables, mientras que las economías que están relacionadas con la recuperación tecnológica muestran una actividad más sólida, aunque sean importadoras de energía. Por otro lado, los importadores de energía con escasa participación en la cadena de valor tecnológica presentan una disminución en su actividad.
Gracias a los avances en Vaca Muerta, Argentina ha logrado superar años de déficit energético y se consolida como exportador de energía, especialmente a través de ventas de petróleo y gas. La estimación de crecimiento del FMI se alinea con la proyección del Banco Mundial, que espera un aumento del PBI argentino del 3,6% para este año.
En el contexto global, el FMI estima un crecimiento del 3% para este año y del 3,4% para 2027, sin cambios respecto a las previsiones de abril. A pesar de que esperaban una desaceleración debido a la situación en Oriente Medio, señalaron que el impulso por la demanda en el ciclo tecnológico global, impulsado por avances en inteligencia artificial, ha compensado parcialmente los efectos del conflicto.
A nivel internacional, se prevé que la inflación suba del 4,1% en 2025 al 4,7% en 2026, y luego baje al 3,9% en 2027. Estas proyecciones, aunque ligeramente ajustadas al alza desde abril, sugieren que la tendencia de desinflación que comenzó a principios de 2024 ha mostrado signos de estancamiento.








