River no se puede permitir perder más puntos, y estos dos que dejó escapar podrían resultar muy costosos. En el grupo, permanece lejos de los ocho lugares que otorgan acceso a los play-off, mientras que en la Tabla Anual no logró acercarse a un rival directo como Vélez. El inicio del Clausura, con cuatro derrotas consecutivas, representa una pesada carga que reduce considerablemente su margen de error. La falta de consistencia y los errores constantes le están costando puntos y restando la confianza de la hinchada, que nuevamente se retiró decepcionada, sorprendida por la inmadurez e inseguridades que aún muestra el equipo.
Un delantero justifica su contratación millonaria cuando, de la nada, logra marcar un gol, superando en astucia a defensores que muestran fatiga. Esto fue lo que hizo Ángel Correa, quien convirtió el 1-0 tras un rechazo impreciso de Martínez Quarta, quien había cumplido con su rol al despejar sin complicaciones. Correa fue más rápido que Silvero y dejó atrás a Magallán antes de definir con un tiro rasante que sorprendió a Marchiori. Este tipo de resolución es lo que se espera de un jugador por el que se pagaron 15 millones de dólares.
Con solo 9 minutos transcurridos, River ya tenía la ventaja, un hecho significativo para un equipo que había atravesado largos períodos de ineficacia ofensiva. Coudet va completando su plantel con refuerzos, la recuperación de jugadores lesionados y días de entrenamiento que le permiten construir una estructura colectiva que necesita ajustar su coordinación y fluidez. Las excusas se le están agotando, un recurso al que ha apelado en ocasiones anteriores. En el banquillo, Montiel y Acuña se recuperaron de lesiones y es probable que sean titulares en su próximo encuentro ante Independiente Santa Fe.
Tras un esfuerzo para lograr un empate en Colombia con un equipo recortado, este River mostró una imagen más equilibrada. Parecía vivir una buena noche, con ideas claras y aunque no se presentó como un equipo redondo, hubo momentos en los que Almada, con sus pases y cambios de juego, facilitó el flujo de la circulación del balón. Sin embargo, también hubo instantes donde desconectó con un compañero, lo que desembocó en el descuento de Vélez. Correa demostraba tener el talento para resolver en situaciones complejas, mientras que Freitas desplegaba su juego, haciendo que el equipo fuera más dominante. Estas acciones, aunque simples, son fundamentales para formar una identidad y un estilo de juego que impulse a los que están por debajo en rendimiento a unirse al equipo.
A su favor, River se encontró con un Vélez que lucía apagado, carente de la intensidad necesaria para involucrarse en el partido. A pesar de contar con una combinación equilibrada de veteranos como Lanzini, Aliendro y Pellegrini, y jóvenes surgidos de su cantera, Vélez no logró crear verdadera inquietud. La intensidad de River para recuperar el balón y avanzar le permitió anotar el 2-0, gracias a un remate de Freitas que se desvió en Silvero. El equipo parecía tener el encuentro bajo control, a pesar de haber sufrido con un tiro libre que impactó en el travesaño y un remate de Aliendro que salió desviado.
A los dos minutos del segundo tiempo, una jugada en combinación entre Almada y Correa terminó en una buena intervención de Marchiori ante el tiro del atacante. Eso pudo haber significado el 3-0 en un partido que empezaba a convertirse en una verdadera prueba de resistencia. Las incorporaciones de Valdés y Godoy revitalizaron a Vélez justo en el momento en que River comenzaba a mostrarse fatigado. La falta de conexión de Almada comenzó a afectar la confianza del equipo.
Coudet no logró mejorar el rendimiento al sustituir a Correa por Borré, decisión que podría justificarse por la necesidad de reservar al colombiano para la Copa Sudamericana, aunque él no se adaptó al sistema de juego. En ese cambio, se evidenció un síntoma del estado que atravesaba River: Correa se demoró en abandonar el terreno de juego, lo que retrasó la entrada de Borré y en ese momento, el equipo parecía un jugador menos. Lanzini estuvo a punto de marcar por un pequeño margen.
Vélez, al darse cuenta de que su rival estaba afectado, comenzó a atreverse como no lo había hecho antes. Los equipos de Barros Schelotto son conocidos por su audacia, y esa valentía se hizo evidente con el centro de Gómez y el cabezazo preciso de Lanzini que le dio el empate a Vélez. Apenas 19 minutos de la segunda mitad y el resultado, que parecía distante, estaba nivelado. Para el cierre, Driussi y Pereyra, este último atreviéndose con varios remates, ingresaron en busca de una victoria.
Una vez más, River no logró concretar. Con un gol de Lanzini en el primer semestre, Vélez llevó a Gallardo a renunciar. Ahora, otro tanto del mismo jugador, esta vez para empatar 2-2, coloca a Coudet en una situación complicada.








