Este edificio, que resalta por su extraordinaria riqueza artística, presenta un frente con 39 esculturas que incluyen figuras femeninas, querubines y cabezas esculpidas en ménsulas. Acompañan a estas obras vitrales originales, herrería elaborada a mano, molduras exuberantes y una escena central que evoca una crucifixión.
El único edificio en la ciudad que rivaliza en nivel ornamental con la Casa Calise es el Otto Wulff, ubicado en Avenida Belgrano y Perú, conocido por sus cientos de figuras en la fachada, que suman un total de 680 ojos.
La Casa Calise es un fiel reflejo del espíritu del Art Nouveau italiano. Entre sus detalles destacan 13 estatuas femeninas, 10 querubines, 12 cabezas de mujeres y tres vitraux originales. Asimismo, los nombres del arquitecto Virginio Colombo, del escultor Ercole Pasina y del constructor Pedro Ferloni se encuentran grabados en la fachada, un gesto poco común para la época que resalta la importancia artística del proyecto.
Colombo, nacido en Milán en 1885 y formado en la Academia de Bellas Artes de Brera bajo la tutela de Giuseppe Sommaruga, un referente del Liberty italiano, llegó a Buenos Aires en 1906. Desde su llegada, impactó el paisaje urbano porteño con sus obras, entre ellas la Casa de los Pavos Reales, la Societá Unione Operai Italiani y la Casa Grimoldi, siendo la Casa Calise considerada por muchos especialistas como su obra maestra. Falleció en 1927, a los 42 años.
El estilo Liberty, también conocido como Floreale, representa la variante italiana del Art Nouveau. Su nombre proviene de los almacenes londinenses “Liberty & Co.”, que comercializaban objetos decorativos de este movimiento a finales del siglo XIX. Este estilo se caracteriza por sus líneas curvas, ornamentación exuberante, referencias a la naturaleza y la fusión entre arte, arquitectura y diseño.
Iván Malesani, miembro fundador de la Asociación Art Nouveau de Buenos Aires, señaló que “el Art Nouveau surge como el primer movimiento internacional de ruptura con los estilos academicistas e historicistas del siglo XIX”. Agregó que buscó “democratizar la belleza y socializar el arte”. Según el especialista, el movimiento se inspiró en las formas de la naturaleza y el arte japonés, con elementos como líneas curvas, asimetría, exuberancia y organicidad predominantes.
En la Casa Calise, Colombo llevó estas ideas al límite. Las figuras femeninas decoran balcones, columnas y accesos, mientras que los querubines se entrelazan con guirnaldas y motivos vegetales. La herrería en la entrada principal presenta dos nautilus entrelazados, un símbolo del número áureo y la perfección geométrica, junto a racimos de uvas que evocan la familia Calise, dedicada al negocio vitivinícola.
Alejandro Machado, investigador sobre la obra de Colombo, destacó que “todo el lujo se volcaba hacia afuera, demostrando prestigio y poder desde la fachada”. Según Machado, la Casa Calise fue concebida como una típica casa de renta de principios del siglo XX, con seis cuerpos distribuidos alrededor de patios internos, 52 unidades y varios locales en planta baja.
El investigador comentó que “tres clases sociales coexistían en el mismo lote, pero sin mezclarse. Las familias más acomodadas ocupaban los departamentos al frente, mientras que los más pequeños se ubicaban en los laterales y la parte trasera”.
El acceso principal refleja la monumentalidad del diseño, con dos entradas que comparten un palier adornado por cuatro esculturas femeninas y una medianera calada, que permite apreciar las figuras desde ambos lados. A esto se suman mármoles originales, molduras artesanales y vitrales, junto a una herrería de alta calidad artística.
La influencia italiana se percibe en cada detalle, con referencias medievales, barrocas y orgánicas en un estilo completamente personal. A diferencia de otros edificios academicistas de la época, la Casa Calise optó por una fachada dinámica, marcada por el movimiento y un fuerte dramatismo visual.
A lo largo de las décadas, el edificio sufrió un deterioro significativo, acentuado por la transformación urbana de Balvanera, así como por crisis económicas y falta de mantenimiento, lo que afectó tanto la fachada como los espacios interiores, algunos de los cuales quedaron subdivididos.
La recuperación del edificio comenzó en 2018, cuando un grupo de copropietarios impulsó una restauración total con el apoyo del Programa de Subsidios del Ministerio de Cultura de la ciudad. Los arquitectos Elina Tassara, Ricardo Fuentes y Christian Le Monnier lideraron los trabajos de restauración, que permitieron recuperar esculturas, molduras, vitrales y piezas originales de herrería.
Gracias a estos esfuerzos, la Casa Calise ha recuperado gran parte de su esplendor original y ha reafirmado su estatus como un valioso patrimonio porteño. Actualmente, aún se pueden encontrar unidades en venta dentro del edificio, destacándose un piso de 231 metros cuadrados que funciona como hotel familiar, disponible por US$159.000. Este espacio cuenta con nueve ambientes, cuatro baños y techos que superan los cuatro metros de altura, conservando vitrales y otras terminaciones históricas.
Germán Scopel, titular de una inmobiliaria, subrayó que “son propiedades imposibles de replicar hoy por costos, materiales y calidad artesanal”. La Casa Calise conserva atributos que son difíciles de encontrar en el mercado, tales como altos techos, carpinterías originales de madera, vitrales artesanales y balcones decorados con ornamentación esculpida.
El edificio presenta una demanda considerable entre compradores interesados en patrimonio arquitectónico y por inversores que buscan propiedades con identidad arquitectónica en zonas tradicionales. Además, se ofrece un departamento de tres ambientes en aproximadamente US$149.000, un tipo de propiedad muy apreciada por aquellos que valoran edificios históricos con valor cultural y potencial de refuncionalización.
El corredor destacó que la Casa Calise atrae especialmente a compradores extranjeros interesados en el patrimonio arquitectónico de Buenos Aires, afirmando que “quien compra aquí no solo adquiere metros cuadrados, sino que compra historia, arte y una pieza única de la ciudad”.








