Sin embargo, esta deducción no es uniforme. Los trabajadores que no están afiliados a un sindicato enfrentan una retención del 25% sobre su salario bruto, mientras que los afiliados ven un descuento del 20%, cinco puntos menos. Además, a medida que incrementa el salario, también lo hace el recorte: quienes ganan hasta $4 millones brutos sufren una reducción del 18,3%, pero este porcentaje alcanza el 30,6% para quienes superan los $20 millones. Esta dinámica se debe a la progresividad del impuesto a las ganancias sumada a las contribuciones sindicales y previsionales.
En lo que respecta a los ajustes salariales, el primer semestre de 2026 cerró con un incremento mediano del 10%. Además, el bono anual, un plus que muchas empresas otorgan a fin de año o en función de resultados, ya no es una rareza: el 74% de los encuestados manifestó recibirlo.
Independientemente de las variaciones relacionadas con el cargo, la mayoría de los trabajadores en el sector petrolero percibe entre $6 millones y $9 millones mensuales.
Argentina cuenta con diversas cuencas petroleras activas, y los salarios varían según la ubicación. Esto se debe a factores como la distancia geográfica, las condiciones laborales, la productividad de los yacimientos y la actividad de grandes operadoras.
La cuenca Austral/Magallanes, situada en el sur de la Patagonia, se destaca con un salario neto mediano de $9 millones. Le sigue la cuenca Neuquina —la más activa del país y centro de Vaca Muerta— con $8,9 millones, y el Golfo San Jorge, que comprende áreas de Chubut y Santa Cruz, con $8,8 millones. Las tres cuencas patagónicas se mantienen en lo más alto con mínimas diferencias entre sí.
Al alejarse de la Patagonia, el panorama salarial cambia. Las áreas administrativas y de oficinas centrales, que incluyen a los trabajadores de las sedes corporativas, suelen ofrecer una mediana de $7 millones. En la cuenca Cuyana (Mendoza y San Juan), el salario es de $6,3 millones, mientras que la categoría “Otra/No especificada” se sitúa en $6,2 millones.
Particularmente notable es la cuenca Noroeste, que incluye yacimientos en Salta y Jujuy. Su mediana neta se reduce a apenas $1,4 millones, una cifra que marca una clara diferencia respecto a las otras cuencas y sugiere la presencia de perfiles con menor experiencia o un entorno laboral significativamente distinto al de la Patagonia.
En cualquier sector, el puesto es uno de los elementos más relevantes a la hora de establecer un salario. La encuesta clasifica los niveles de seniority en siete categorías, y la discrepancia entre la más baja y la más alta es prácticamente de tres veces.
Un profesional Junior, en el nivel de entrada, tiene una mediana de $4,4 millones. Al avanzar hacia Semi Senior, el salario asciende a $5 millones. A partir de ahí, la curva salarial se torna más pronunciada: el nivel Senior se eleva a $7 millones, el Advisor a $9 millones y la Gerencia a $9,5 millones. Las medianas para Dirección y C-Level (presidentes, CEOs, directores generales) alcanzan $12 millones y $13 millones, respectivamente, aunque el rango intercuartílico —donde se concentra el 50% central de los salarios— supera los $15 millones.
La antigüedad en el cargo introduce otra dimensión en la comparación salarial. Un C-Level con entre 6 y 10 años de experiencia ostenta la mediana más alta en toda la muestra, alcanzando los $18,5 millones. En el caso de Dirección, los salarios oscilan entre $10 millones y $13 millones, según el nivel de antigüedad. Sin embargo, no siempre hay una relación lineal: en la categoría de Advisor, aquellos con más de 11 años en su puesto reportan una mediana de $5,3 millones, inferior a la de quienes tienen entre 6 y 10 años ($9,8 millones), lo que puede indicar trayectorias estancadas o perfiles que no han ascendido a roles de mayor responsabilidad.
Más allá del nivel jerárquico, el área funcional también influye en la remuneración. La encuesta agrupa los cargos en familias de posiciones y los datos reflejan una lógica evidente: las funciones asociadas al negocio central —extracción, producción y dirección— ofrecen salarios más altos que aquellos ligados a tareas de soporte.
Dirección/Alta Gerencia lidera el listado con una mediana neta de $11,5 millones. Le siguen las áreas de Perforación/Workover con $10 millones —una función técnica de alta demanda y exigencias laborales— y Producción/Operaciones con $9,1 millones. Gerencia/Jefatura general e Ingeniería se ubicaron en $9 millones y $8,7 millones, respectivamente.
En el segmento medio se encuentran las áreas de HSE/Calidad/Medio Ambiente y Reservorios/Subsuelo (ambas en $7,4 millones), Finanzas/Administración ($7,2 millones) y Comercial/Ventas ($7 millones). Los valores más bajos del estudio corresponden a las funciones de Mantenimiento/Integridad ($5,8 millones), Compras/Abastecimiento ($5,6 millones) e IT/Sistemas/Datos/Digital ($5 millones), evidenciando una menor valorización relativa de los perfiles tecnológicos en una industria que aún prioriza el conocimiento técnico del subsuelo y las operaciones de campo.
Una compañía de gran tamaño no asegura automáticamente el salario más elevado. Las empresas que cuentan con entre 201 y 1.000 empleados son las que otorgan la mediana neta más alta: $8,9 millones. Las organizaciones de más de 1.000 trabajadores —grandes operadoras e integradas— tienen una mediana ligeramente inferior, de $8 millones, aunque compensan con la cobertura de bonificaciones más amplia en la totalidad de la muestra: el 90% de su personal recibe algún bono, que promedia el equivalente a 2,7 sueldos anuales.
Las empresas medianas, de entre 51 y 200 empleados, registran el salario más bajo en este segmento ($6,6 millones), con una cobertura de bono del 53% y un promedio de 2,6 sueldos. Las firmas con 11 a 50 empleados ofrecen $7,3 millones, con un 54% de cobertura. Por otro lado, las empresas más pequeñas, con hasta 10 empleados —habitualmente empresas de servicios o consultoras especializadas— reportan una mediana de $5,3 millones netos. Sin embargo, aquellos que reciben bonificaciones en este segmento obtienen un promedio de 3 sueldos, el valor más alto en términos relativos de toda la muestra.
El salario no constituye el único aspecto que determina la compensación total. La encuesta también identificó los beneficios disponibles, y el trabajo remoto lidera con un 65% de acceso, reconociendo un cambio en la imagen tradicional del petrolero limitado al yacimiento y destacando la expansión del trabajo a distancia en las áreas corporativas y de soporte del sector.
Le siguen la flexibilidad horaria, presente en el 42% de los casos, acceso a gimnasio (41%) y el día de cumpleaños no laborable (36%). El comedor o vianda beneficia al 32% de los trabajadores —un beneficio más recurrente para quienes operan en campo—, mientras que las vacaciones adicionales son ofrecidas en el 27% de los casos. La provisión de vehículos se encuentra en el 22%, las acciones de la empresa en el 15%, y los beneficios relacionados con MBA/posgrados y guarderías cierran la lista con un 9% cada uno.








