La ansiedad, la euforia y la tensión son, como se ha demostrado en ediciones anteriores del torneo, una combinación que puede tener efectos adversos sobre la salud cardiovascular y mental. Un estudio realizado hace aproximadamente dos décadas evidenció que el día en que Argentina venció a Inglaterra en el Mundial de Francia 1998, las hospitalizaciones por infartos en el Reino Unido aumentaron un 25%.
“Durante los partidos decisivos, se observa un fenómeno particular: las guardias de emergencia suelen estar más tranquilas mientras transcurre el encuentro, pero luego se registra un aumento de las consultas. En promedio, estas crecen en un 20%”, comentó José Bonorino, jefe de la Unidad Coronaria del Hospital Universitario Austral. Los casos más frecuentes, detalló, son problemas de dolor torácico, condiciones coronarias y arritmias, y la incidencia incrementa a medida que Argentina avanza en la competencia.
“La situación se complica especialmente cuando enfrentamos a rivales fuertes, grupos históricos o situaciones de definiciones por penales”, agregó el profesional. “El inconveniente radica en que muchos pacientes suelen esperar a que termine el partido para buscar asistencia médica”.
A medida que se aproxima el debut del equipo argentino en esta Copa del Mundo, profesionales de diversas instituciones de salud han reiterado la necesidad de adoptar medidas preventivas. Las redes sociales han sido un gran instrumento para diseminar estas advertencias, con la colaboración de organizaciones como la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y la Federación Argentina de Cardiología (FAC). “Un partido de la Selección puede ser visto como una verdadera prueba de esfuerzo emocional”, describió Bonorino.
“Durante un encuentro intenso, el organismo activa el sistema nervioso simpático, lo que desencadena la liberación de adrenalina, noradrenalina y cortisol. Esto deriva en un aumento de la frecuencia cardíaca, elevación de la presión arterial, mayor contracción del corazón y un incremento en la necesidad de oxígeno del músculo cardíaco. En la mayoría de los casos, esto resulta en un estado pasajero de ansiedad. Sin embargo, en individuos con factores de riesgo, puede ser un desencadenante de infartos, arritmias o crisis hipertensivas”, explicó.
El médico también destacó un importante concepto erróneo: “El mayor mito es pensar que todo se reduce a nervios. Aunque la mayoría de los problemas cardiovasculares afectan a personas con factores de riesgo, el estrés agudo puede provocar infartos, arritmias o crisis hipertensivas, y ser la primera señal de una enfermedad cardíaca no diagnosticada”.
Por lo tanto, enfatizó la importancia de no subestimar un dolor en el pecho ni de esperar a que el partido termine para buscar atención médica. “Aunque los nervios del juego pueden acelerar el ritmo cardíaco, no deberían causar un dolor persistente en el pecho, falta de aire o desmayos. Si un síntoma no se resuelve en cuestión de segundos o minutos, es crítico dejar de mirar el partido y consultar a un profesional. Ante cualquier duda, es recomendable buscar asistencia médica”, subrayó.
Entre las señales que deben encender una alerta, se incluyen molestias en el pecho, espalda, brazos, cuello o mandíbula; malestar estomacal o náuseas; dificultad para respirar o sudoración excesiva; palpitaciones; mareos o desmayos. También se recomienda estar alerta ante problemas para hablar, asimetrías faciales o pérdida de fuerza en alguna parte del cuerpo, ya que podrían ser signos de un ataque cerebrovascular.
María Paula Castro, psicóloga del Servicio de Salud Mental del HUA, abordó esta “otra esfera del Mundial” proporcionando recomendaciones para identificar señales de alarma y hábitos que disminuyen riesgos. “La ansiedad anticipatoria surge cuando alguien empieza a imaginar o preocuparse por lo que podría suceder en el futuro”, explicó. “En el contexto de un partido importante, el cerebro proyecta diversos escenarios y activa mecanismos relacionados con el estrés, resultando en la liberación de adrenalina y cortisol”, añadió. Problemas como insomnio, palpitaciones, tensión muscular, irritabilidad o malestar gastrointestinal pueden ser consecuencias de esta ansiedad.
Castro señaló que la intensidad de esta reacción varía según el significado personal que cada uno le dé al evento. “Los aficionados más comprometidos tienden a sentir que se juegan aspectos importantes en cada partido”, agregó.
También destacó el uso intensivo de redes sociales durante el Mundial, que puede exacerbar la pertenencia a una comunidad pero también dificultar la desconexión emocional. “Esto puede disminuir el bienestar emocional colectivo que este evento genera en medio de las inquietudes cotidianas”, advirtió.
¿De qué manera disfrutar del Mundial sin comprometer la salud? Según ambos profesionales del HUA, se sugiere cuidar la calidad del sueño, la alimentación y realizar actividad física, limitar el uso de redes sociales, valorar los encuentros con amigos y familiares y prestar atención a las señales fisiológicas cuando la ansiedad comienza a manifestarse.
“No es necesario dejar de mirar los partidos, sino hacerlo de manera sensata: mantener la medicación al día, moderar el consumo de alcohol y estar alerta a los síntomas. La pasión por el fútbol no debería comprometer la salud”, concluyó Bonorino.
En medio de la efervescencia futbolística, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial propone entre sus recomendaciones: evitar el “efecto tabaco”, dado que fumar incrementa el riesgo cardiovascular, eleva la presión arterial y perjudica la salud arterial. Además, sugieren optar por “snacks saludables” durante las reuniones para ver los partidos, eligiendo frutas, frutos secos sin sal, yogur o preparaciones caseras más nutritivas en vez de alimentos con alto contenido de sal y grasas.








