El ex jefe de Gobierno de la ciudad tiene claro que se postulará nuevamente el próximo año, como lo hizo en 2025, cuando logró una banca en la Legislatura a través de su propia candidatura. Sin embargo, la diferencia radica en que, mientras en aquella ocasión no estableció alianzas, en esta oportunidad está abierto a negociar con otros sectores.
En esta búsqueda ha tomado dos decisiones importantes. Primero, ha decidido no negociar con el macrismo si mantiene vínculos políticos con La Libertad Avanza. Segundo, se propone establecer un puente con un sector del peronismo porteño que no tenga nexos con el kirchnerismo.
La postura de Rodríguez Larreta resulta clara: no está dispuesto a conversar con espacios relacionados con Javier Milei o Cristina Kirchner. Estos son sus límites. En cambio, las opciones son amplias e incluyen a aliados tradicionales como los radicales o aquellos que formaron parte de Juntos por el Cambio.
El ex jefe de Gobierno visualiza una oportunidad de acceder al balotaje al dirigirse hacia el electorado moderado, que no se siente representado ni por la ideología de centroderecha del oficialismo porteño, ni por la postura más radical de los libertarios, ni por el voto tradicional kirchnerista.
Con el peronismo como segunda fuerza en el ámbito local, aunque sin posibilidades reales de alcanzar el gobierno, Larreta se presenta como una opción atractiva para fortalecer su candidatura y aspirar a una segunda vuelta, considerando que en las elecciones generales de la Ciudad se requiere más del 50% de los votos para alzarse con la victoria.
Por ello, se le considera un posible candidato para una PASO con el peronismo tradicional, representado en recientes elecciones por Leandro Santoro. Aunque no menciona nombres específicos, Larreta está dispuesto a competir internamente con quienes no estén vinculados al kirchnerismo.
“En el PRO, en su momento, sumamos a dirigentes peronistas como Ritondo y Santilli, que compartían una misma perspectiva política con nosotros. ¿Por qué no se puede hacer lo mismo ahora?”, indican fuentes cercanas al ex jefe de Gobierno.
Mientras tanto, el PRO se encuentra en una encrucijada entre restablecer una alianza con La Libertad Avanza, como ocurrió en las elecciones legislativas nacionales de 2025, o forjar una alternativa, posiblemente a través de PASO, con viejos aliados como los radicales u otros actores de Juntos por el Cambio.
Esto ha dado lugar a especulaciones sobre un posible acercamiento entre el macrismo y Larreta, impulsado especialmente por el ex presidente Mauricio Macri para fortalecer una interna con Jorge Macri. Cabe recordar que Larreta se distanció de la conducción del PRO tras dejar la jefatura de Gobierno en diciembre de 2023, aunque nunca renunció formalmente al partido.
En los últimos meses, han mantenido conversaciones entre Mauricio Macri y Rodríguez Larreta, quienes habían estado mucho tiempo sin comunicación y apenas intercambiaban mensajes por sus respectivos cumpleaños.
“El cariño está, eso no cambia”, expresan allegados al ex presidente, a pesar de que su relación se tensionó desde aquella PASO nacional con Patricia Bullrich, donde Macri optó por apoyar a la actual senadora nacional. A su vez, Larreta no se expresa negativamente de su ex jefe político, aunque mantiene diferencias irreconciliables con el actual alcalde porteño, Jorge Macri.
Desde el entorno de Larreta aseguran que la relación entre los Macri es tensa y que el actual jefe de Gobierno critica a su primo en diversas reuniones privadas.
En las oficinas de Uspallata, se recuerda las severas críticas que Larreta emitió durante la campaña de 2025, cuando hizo referencia a una Ciudad con “olor a pis”. De acuerdo a encuestas que se manejan en el gobierno porteño, Larreta tendría un respaldo de entre seis y ocho puntos en la Ciudad, en caso de competir de manera independiente.








