En Países Bajos, donde reside una considerable comunidad de origen marroquí, la noticia del avance de su selección fue festejada en diversas ciudades. No obstante, en el barrio de Schilderswijk, en La Haya, las celebraciones se tornaron en disturbios que requerían la intervención de las fuerzas del orden.
Según trascendió, la policía se movilizó en varias localidades del país, siendo la operación más relevante la ejecutada en La Haya. Allí, los agentes de antidisturbios usaron camiones hidrantes para dispersar a los grupos involucrados en los enfrentamientos y prevenir nuevos altercados entre los seguidores de ambos equipos.
Miles de personas se congregaron para presenciar el partido que tuvo lugar en el estadio de Monterrey. Tras el triunfo marroquí en la tanda de penales, la euforia entre los hinchas marroquíes fue en aumento, desbordando hasta llegar a los incidentes.
En contraste, en Marruecos, el ambiente era festivo. En la capital, Rabat, cientos de personas invadearon las calles para celebrar la clasificación, ondeando banderas, tocando bocinas y haciendo sonar vuvuzelas.
A pesar de la diferencia horaria con México y de que muchos tenían que trabajar a la mañana siguiente, los aficionados llenaron las calles para conmemorar este nuevo logro de los Leones del Atlas, quienes aspiran a emular o incluso superar la destacada actuación en el Mundial de Qatar 2022, donde llegaron a las semifinales.
“¡Ahora no me importa irme a trabajar!”, exclamó un aficionado marroquí, mientras los gritos de “Dima Maghrib” (“Siempre Marruecos”) resonaron gran parte de la noche.








