Sin embargo, la euforia se desvaneció rápidamente. Tras abordar cuestiones de privilegio y homenajes, al abrir la sesión se planteó el tratamiento de los pliegos de jueces, pero en lugar de los 50 documentos esperados, el oficialismo proponía la consideración de 73.
“Están traicionando la palabra”, denunciaron los senadores peronistas. “¿Para qué carajo hacemos labor parlamentaria?”, cuestionó la senadora Juliana Di Tullio. “Aquí hay una grave deslealtad parlamentaria”, añadió José Mayans, el presidente del interbloque. “Tengan honor, esto huele a podrido, es una vergüenza que mientan aquí”, insistió.
La situación dio lugar a un intercambio acalorado, donde solo una voz del sector libertario defendió la postura. Bartolomé Abdala solicitó que se votaran los 50 pliegos, mientras los demás senadores libertarios permanecieron en silencio. El momento culminante llegó a través de la intervención de la presidenta del Senado, Victoria Villarruel.
La vicepresidenta de la Nación, que ya había mostrado su malestar con Bullrich antes de la sesión, tomó la palabra y afirmó: “En efecto se dijeron 50 pliegos y 30 horas antes de la sesión se empezaron a agregar, comenzando con 73, exceptuando el pliego de la jueza Michelli”. Luego, Villarruel mencionó a los senadores presentes en ese momento. Sin dudarlo, solicitó un cuarto intermedio, dando inicio a una nueva ronda de negociación.
“Primero se retiraron José —Mayans— y Patricia —Bullrich— al Salón Azul, y luego se fueron sumando otros del bloque”, relató una fuente que estuvo presente.
Los presidentes de los distintos bloques se unieron a la conversación. “Todos se mostraron firmes: o se votaban todos los pliegos o ninguno, incluida la cuestión de Verónica Michelli, cuyo pliego fue solicitado para ser retirado por Milei”, añadió la fuente.
“Nosotros ofrecimos los dos tercios necesarios para ampliar la agenda y permitir la inclusión de los 23 pliegos que ellos deseaban sumar. Ellos se comprometieron a brindar los dos tercios necesarios para tratar sobre tablas el pliego de Michelli. De lo contrario, se caía el tratamiento de la ley de propiedad privada. Si no sucedía esto, toda la sesión quedaría en riesgo. Era un todo o nada”, explicó un senador peronista involucrado en las negociaciones.
En medio de este ambiente complejo, Bullrich se presentó sola en la reunión, sin apoyo de su bloque libertario, que mantuvo una distancia prudente de ella, y aceptó el camino propuesto.
Momentos después, en la votación, casi todos los pliegos fueron aprobados por unanimidad, hasta que llegó el momento de discutir el pliego de Verónica Michelli. Bullrich solicitó la palabra, adelantó su voto y abordó el conflicto que existía entre la Casa Rosada y la candidata: “No se puede atribuir consecuencias disciplinarias a una persona por una relación familiar. La evaluación que realiza el Senado es por méritos”. Además, comunicó su decisión de abstenerse en la votación del pliego de Michelli: “Esa es mi posición, no comprometo a mi bloque”.
El resultado de la votación fue: 44 a favor, 18 en contra, 2 abstenciones y 8 ausentes. Todos los votos negativos provinieron de senadores libertarios, mientras que Bullrich y Silvana Schneider, de la UCR, optaron por abstenerse.








